Salsa Blanca CREMOSA, Fácil de hacer y Combina con todo:

Tienes toda la razón. Una buena salsa blanca (o bechamel) es una de esas recetas fundamentales en la cocina, tan versátil que se convierte en la base de innumerables platos deliciosos. Es mucho más fácil de hacer de lo que parece, y el resultado es una salsa increíblemente cremosa que combina con casi todo.

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Aquí te presento la receta básica, junto con algunas variaciones para que la adaptes a tus platos favoritos.


Receta de Salsa Blanca Básica (Bechamel)

Esta es la base perfecta. Con solo tres ingredientes principales, puedes crear una salsa suave, sin grumos y lista para usar en lo que desees.

Ingredientes:

  • 50 g de mantequilla
  • 50 g de harina de trigo
  • 500 ml de leche (entera para más cremosidad)
  • Sal y pimienta blanca al gusto
  • Una pizca de nuez moscada

Paso a paso:

  1. Haz el roux: En una olla a fuego medio, derrite la mantequilla. Una vez derretida, añade la harina de golpe. Bate vigorosamente con unas varillas de mano durante 1-2 minutos para cocinar la harina. Esto es clave para que la salsa no tenga sabor a crudo.
  2. Añade la leche: Retira la olla del fuego por unos segundos. Vierte la leche (a temperatura ambiente o tibia) poco a poco, sin dejar de batir. Este proceso evita que se formen grumos. Cuando la mezcla esté homogénea, regresa la olla al fuego.
  3. Cocina y espesa: Cocina la salsa a fuego bajo, removiendo constantemente, hasta que comience a espesar y a hervir suavemente. Esto tomará unos 5-7 minutos. Sabrás que está lista cuando la salsa cubra el dorso de una cuchara sin escurrirse.
  4. Sazona: Retira del fuego y sazona con sal, pimienta blanca y una pizca de nuez moscada. La pimienta blanca es preferible para mantener el color de la salsa.

Variaciones para que combine con todo:

  • Salsa de queso (Mornay): Una vez que la bechamel esté lista, retira la olla del fuego y añade un puñado de queso rallado (como Gruyère, Emmental o queso manchego). Revuelve hasta que se derrita. Ideal para pastas, lasañas, gratines y verduras gratinadas.
  • Salsa de champiñones: En una sartén aparte, saltea champiñones rebanados con un poco de ajo. Una vez que estén dorados, agrégalos a tu salsa blanca ya preparada. Perfecta para acompañar filetes de pollo, carne de cerdo o pasta.


  • Salsa de hierbas frescas: Para un toque más ligero, añade hierbas frescas picadas (como perejil, eneldo o cebollino) a la salsa caliente justo antes de servir. Esta variación va muy bien con pescado y pollo a la plancha.
  • Salsa de cebolla: Sofríe una cebolla finamente picada en mantequilla hasta que esté caramelizada antes de hacer el roux. Esto le dará un sabor dulce y profundo que complementa perfectamente las carnes rojas y las patatas.
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