Ingredientes:
Para la base:
Bizcochos: al gusto
Leche: la suficiente para remojar los bizcochos
Para la Crema:
Budín sabor vainilla o caramelo: 70 g
Azúcar granulada: 70 g
Almidón de maíz: 50 g
Leche: 600ml
Crema de loto (untable Biscoff): 2 cucharadas (opcional)
Para las capas:
Galletas de loto (Biscoff): al gusto
Leche: la suficiente para remojar las galletas
Para decoración:
Cacao en polvo: según sea necesario
Instrumentos:
Maceta
Látigo
molde de 18/27cm
Refrigerador
Método:
Preparación de la Crema:
En un cazo mezcla el pudín en polvo con la maicena y el azúcar.
Añade poco a poco los 600 ml de leche, removiendo para evitar la formación de grumos.
Lleva la mezcla a cocinar a fuego medio, revolviendo constantemente hasta que se vuelva espesa y cremosa.
Agrega 2 cucharadas de crema de loto y mezcla hasta su total absorción (este paso es opcional).
Pasar la nata a un bol y dejar enfriar. Luego, colócalo en el frigorífico durante 10 minutos para que espese aún más.
Montaje de tiramisú:
Remoja rápidamente los bizcochos en la leche y colócalos en el fondo del molde, creando una capa uniforme.
Vierta encima la mitad de la nata preparada, nivelando con una espátula o el dorso de una cuchara.
Mojar las galletas Lotus en leche y crear una nueva capa encima de la nata.
Cubrir con la mezcla de crema restante, nivelando bien la superficie.
Descanso y Decoración:
Cubre el tiramisú y colócalo en el frigorífico durante al menos 3 horas, preferiblemente durante la noche, para permitir que las capas se mezclen bien.
Antes de servir, espolvorea la superficie con cacao en polvo, creando una capa uniforme.
Nota:
Si no encuentras la crema de loto, puedes omitirla o sustituirla por otra crema para untar de tu elección.
Para darle un toque extra, puedes desmenuzar unas galletas Lotus y espolvorearlas encima del tiramisú antes de añadir el cacao.
Asegúrate de que la crema se enfríe por completo antes de montar el tiramisú para evitar que los bizcochos se empapen demasiado.
El tiramisú con sabor a loto es una variante deliciosa del tiramisú clásico y se deshace en la boca gracias a la combinación de cremas suaves y galletas crujientes.