Es una tendencia preocupante: el cáncer de pulmón es cada vez más común entre personas que nunca han fumado. Si bien fumar sigue siendo el factor de riesgo más importante y conocido para el cáncer de pulmón, los estudios sugieren que los casos entre los no fumadores están aumentando y ahora representan una proporción significativa de todos los diagnósticos de cáncer de pulmón (alrededor del 10% al 20% en EE. UU.).
¿Por qué ocurre esto? Estas son las principales razones identificadas por los investigadores:
Cáncer de pulmón en no fumadores: Posibles razones del aumento
Exposición al radón
El radón es un gas radiactivo incoloro e inodoro que se produce de forma natural en el suelo y las rocas cuando el uranio se desintegra. Puede infiltrarse en casas y edificios a través de grietas en cimientos y paredes y acumularse allí, especialmente en zonas mal ventiladas como los sótanos. La exposición prolongada a altas concentraciones de radón es la segunda causa principal de cáncer de pulmón después del tabaquismo y el mayor factor de riesgo para los no fumadores.
Humo de segunda mano
Incluso si no fuma, inhalar humo de tabaco ambiental puede aumentar significativamente el riesgo de cáncer de pulmón. El humo de segunda mano contiene las mismas sustancias químicas nocivas y cancerígenas que el humo inhalado por fumadores activos. Se estima que el humo de segunda mano es responsable de miles de casos de cáncer de pulmón en no fumadores cada año.
Contaminación del aire (partículas finas)
La exposición a partículas finas (PM2.5) y otros contaminantes del aire procedentes de la industria, el tráfico y la combustión interna de combustibles sólidos (p. ej., madera, carbón) se reconoce cada vez más como un factor de riesgo importante de cáncer de pulmón en no fumadores. Investigaciones recientes sugieren que las partículas finas pueden causar inflamación en los pulmones, lo que puede “despertar” células latentes con mutaciones cancerígenas, lo que lleva al desarrollo de cáncer. Esto puede ser diferente del daño directo al ADN causado por el tabaquismo. Exposición ocupacional a carcinógenos
Algunas ocupaciones implican la exposición a carcinógenos que pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón, incluso si la persona no fuma. Estos incluyen:
Asbesto: Fibras que causan daño pulmonar al inhalarse y pueden desencadenar mesotelioma, así como cáncer de pulmón.
Escape de diésel: Contiene muchas partículas y gases nocivos.
Otras sustancias químicas: Arsénico, cromo, níquel, cadmio y algunas formas de silicatos.
Factores genéticos y mutaciones
Una proporción significativa de no fumadores con cáncer de pulmón presenta ciertas mutaciones genéticas en sus tumores, llamadas “mutaciones conductoras” (por ejemplo, en el gen EGFR). Estas mutaciones pueden promover el crecimiento de células cancerosas y son incluso más comunes en no fumadores que en fumadores. Algunas de estas mutaciones pueden ser hereditarias (antecedentes familiares de cáncer de pulmón), mientras que otras se desarrollan espontáneamente a lo largo de la vida. La buena noticia es que los tumores con estas mutaciones generalmente responden bien a las terapias dirigidas. Enfermedades e infecciones pulmonares crónicas
Ciertas enfermedades pulmonares crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la tuberculosis o incluso la inflamación crónica de los pulmones, pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Ciertas infecciones virales (p. ej., VPH, VIH) también se están analizando en este contexto.
Principales hallazgos:
El cáncer de pulmón diagnosticado con mayor frecuencia en no fumadores es el adenocarcinoma.
Las mujeres, especialmente las de ascendencia asiática, parecen verse afectadas con mayor frecuencia que los hombres.
Se está investigando intensamente para comprender los mecanismos exactos y otros factores de riesgo del cáncer de pulmón en no fumadores, con el fin de desarrollar mejores opciones de prevención y tratamiento.
Si bien el tabaquismo sigue siendo el mayor factor de riesgo, es evidente que el cáncer de pulmón es una enfermedad compleja que puede desencadenarse por una combinación de predisposiciones genéticas e influencias ambientales, independientemente del historial de tabaquismo.