Pesto de Aceitunas y Almendras: Un Giro Sofisticado al Clásico 🫒🌰🌿
Este pesto es una explosión de sabores mediterráneos, con la intensidad de las aceitunas y la suavidad de las almendras.
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Ingredientes:
- 1 taza (aproximadamente 150g) de aceitunas Kalamata deshuesadas (o una mezcla de aceitunas negras y verdes de buena calidad, como las de Niza o Aloreña).
- ½ taza (aproximadamente 70g) de almendras blanqueadas o tostadas sin piel. Si tienes almendras crudas, tuéstalas ligeramente en una sartén seca durante unos minutos hasta que estén aromáticas.
- 2-3 dientes de ajo, pelados (ajusta al gusto la intensidad).
- ½ taza (aprobras 50g) de queso Parmigiano-Reggiano rallado (o Grana Padano, o un queso duro similar).
- ¼ taza (aproximadamente 25g) de hojas de albahaca fresca (opcional, para un toque más cercano al pesto tradicional; si quieres un sabor puramente de aceitunas, puedes omitirla o reducirla).
- ½ cucharadita de ralladura de limón (solo la parte amarilla, para un toque cítrico que realza el sabor).
- ¼ – ½ taza (60-120ml) de aceite de oliva virgen extra de buena calidad. La cantidad dependerá de la consistencia deseada.
- Sal marina y pimienta negra recién molida al gusto. (Ten en cuenta que las aceitunas ya son saladas).
Utensilios:
- Procesador de alimentos o batidora de vaso potente.
- Espátula.
- Frasco de vidrio con tapa hermética.
Instrucciones:
Paso 1: Preparar los Ingredientes
- Nueces y Aceitunas: Si tus almendras no están tostadas, tuéstalas ligeramente en una sartén seca a fuego medio-bajo hasta que estén fragantes. Deja enfriar. Deshuesa las aceitunas si es necesario y asegúrate de que estén bien escurridas.
- Rallar Queso: Ralla el queso Parmigiano.
- Lavar Albahaca: Lava y seca muy bien las hojas de albahaca si las utilizas.
Paso 2: Procesar los Ingredientes
- Combina Secos y Semisecos: En el procesador de alimentos, añade las almendras, los dientes de ajo y el queso Parmigiano (y las hojas de albahaca, si las usas). Pulsa varias veces hasta que los ingredientes estén finamente picados, pero sin llegar a ser una pasta. Queremos cierta textura.
- Añade Aceitunas y Ralladura: Incorpora las aceitunas deshuesadas y la ralladura de limón. Pulsa de nuevo unas cuantas veces hasta que las aceitunas se incorporen y la mezcla tenga una consistencia granulada pero cohesionada.
- Incorpora el Aceite: Con el procesador en marcha (o pulsando a intervalos cortos), vierte el aceite de oliva virgen extra lentamente por la abertura superior hasta que el pesto alcance la consistencia deseada. Empieza con ¼ de taza y añade más si lo prefieres más líquido. Raspa los lados del tazón con una espátula según sea necesario.
Paso 3: Sazonar y Almacenar
- Prueba y Ajusta: Prueba el pesto y ajusta la sal y la pimienta al gusto. Recuerda que las aceitunas ya son saladas, así que añade sal con precaución.
- Almacena: Transfiere el pesto a un frasco de vidrio limpio y con tapa hermética. Vierte una capa fina de aceite de oliva virgen extra por encima para cubrir la superficie del pesto. Esto ayudará a preservar su frescura y color, creando una barrera contra el aire.
- Refrigera: Guarda el pesto de aceitunas y almendras en el refrigerador. Se conservará bien durante 1-2 semanas.
Consejos para un Pesto Perfecto:
- Calidad de los Ingredientes: Utiliza aceitunas y aceite de oliva virgen extra de buena calidad; marcarán una gran diferencia en el sabor final.
- Textura: Decide si prefieres un pesto más rústico con trozos más grandes o uno más suave. Pulsa el procesador de alimentos más o menos veces para lograr la textura deseada.
- Variaciones de Aceitunas: Experimenta con diferentes tipos de aceitunas. Las Kalamata son robustas y sabrosas, pero las Niza son más suaves y las Manzanilla (verdes) aportan un toque salino distinto.
- Hierbas: Si no eres fan de la albahaca, puedes probar con unas ramitas de orégano fresco o incluso perejil.
- Sirve Tibio o Frío: El pesto de aceitunas y almendras se puede servir a temperatura ambiente o ligeramente tibio para que los sabores se realcen.
- Congelación: Se puede congelar. Vierte el pesto en bandejas de cubitos de hielo y, una vez congelado, transfiere los cubos a una bolsa de congelación. Duran hasta 3 meses y puedes descongelar porciones individuales según necesites.
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