La precisión es clave al preparar esta receta, sobre todo en cuanto a la temperatura y las proporciones. ¡No te dejes intimidar, el resultado merece la pena!
Ingredientes (para unas 20-25 piezas):
200 g de harina de almendra fina (o almendras molidas y blanqueadas)
200 g de azúcar glas
20 g de azúcar glas para decorar
10 g de cacao en polvo (opcional, pero da un toque de profundidad)
10 g de almidón alimentario (p. ej., maicena)
1 pizca de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla (o azúcar avainillado)
1/2 cucharadita de agua de azahar (o aroma de almendra, si no tienes agua de azahar, pero el original sí la tiene)
Ralladura de 1 limón (¡solo la parte amarilla!)
2 claras de huevo (talla M)
Bandejas de oblea (papel de arroz o láminas finas de oblea; colocamos las galletas sobre ellas para que no se peguen y sean más fáciles de manipular)
Preparación:
Mezcla de ingredientes secos:
En un bol grande, mezcla bien la harina de almendra, 200 g de azúcar glas, el cacao en polvo (si lo usas), la maicena y una pizca de sal. Asegúrate de que no queden grumos.
Prepara los ingredientes húmedos:
En un bol pequeño, combina el extracto de vainilla, el agua de azahar y la ralladura de limón.
Arma la masa:
Añade la mezcla húmeda a los ingredientes secos.
En un bol aparte, bate las claras a punto de nieve. No deben estar completamente a punto de nieve, pero tampoco líquidas.
Poco a poco, con cuidado, en tres tandas, incorpora las claras batidas a la mezcla de almendras. Con una espátula, incorpora de abajo hacia arriba para mantener la masa esponjosa. No mezcles demasiado, solo lo suficiente para que la masa quede homogénea. La masa quedará espesa y ligeramente pegajosa.
Consejo: Cubre el bol con film transparente y refrigera la masa durante al menos 2 horas o toda la noche. Esto ayudará a que la masa se endurezca y sea más fácil de moldear.
Moldeado y horneado:
Precalienta el horno a 150 °C. Cubre una bandeja de horno con papel vegetal y coloca las láminas de oblea sobre ella de forma que cubran toda la bandeja. Espolvoree generosamente azúcar glas en un tazón pequeño.
Tome una cucharada de masa fría. Con las manos ligeramente enharinadas (¡azúcar glas!) o dos cucharas, forme “árboles de arroz” ovalados (que significa ricciarelli), que se asemejan a almendras o granos de arroz. Deben medir aproximadamente 5-6 cm de largo y 2-3 cm de ancho.
Reboce las piezas de masa generosamente en azúcar glas para cubrirlas por todos lados. Esto les dará su característica superficie blanca y agrietada después de hornearlas.
Coloque las Ricciarelli cubiertas con azúcar glas sobre las láminas de oblea, en la bandeja de horno, dejando una pequeña distancia entre ellas.
Hornee durante aproximadamente 15-20 minutos, o hasta que los bordes de las galletas estén ligeramente dorados y aparezcan las grietas características en su superficie. Es importante que el interior permanezca suave, ¡no las hornee demasiado! El tiempo de horneado puede variar según el horno. Enfriamiento y conservación:
Retira las galletas del horno y déjalas enfriar completamente en la bandeja con las láminas de oblea. Se endurecerán mucho al enfriarse.
Guarda las Ricciarelli frías en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Se mantendrán frescas y deliciosas durante varios días.
¡Esta receta de Ricciarelli es un auténtico viaje a la Toscana! Pruébala con un café fuerte o un vino dulce de postre y disfruta de la magia de esta galleta tan especial.
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