¡El pastel de fresa que se derrite en la boca! La frase es una promesa verdaderamente tentadora de un postre ligero, fresco y sabroso que podría ser perfecto para los días de primavera-verano aquí en Ternopil, especialmente porque en mayo con suerte podremos tener en nuestras manos deliciosas y maduras fresas.
Aquí tenéis una receta de tarta de fresas cuya masa y crema son suaves, ligeras y casi se derriten en la boca:
Pastel de fresa que se derrite en la boca
Ingredientes:
Para la masa ligera y desmenuzable:
150 g de harina fina
50 g de azúcar en polvo
1 pizca de sal
100 g de mantequilla fría cortada en cubitos
1 yema de huevo
1-2 cucharadas de agua fría (si es necesario)
Para la crema de vainilla y mascarpone:
250 g de mascarpone
200 ml de crema fría (cuanto mayor sea el contenido en grasa, mejor)
50 g de azúcar en polvo
1 cucharadita de extracto de vainilla
A la cima:
500 g de fresas frescas y maduras
1-2 cucharadas de mermelada de fresa o mermelada de albaricoque (para glasear)
Un poco de agua (para diluir la mermelada si es necesario)
Opcional: hojas de menta fresca para decorar.
Preparación:
Preparación de la masa:
En un tazón grande, mezcle la harina, el azúcar en polvo y la sal.
Añade la mantequilla fría y frótala con los dedos hasta conseguir una textura desmenuzable.
Añade la yema de huevo y amasa la masa con movimientos rápidos. Si está demasiado seco, agregue un poco de agua fría.
Forme la masa como un disco plano, envuélvalo en papel de aluminio y refrigérelo durante al menos 30 minutos.
Horneando la masa:
Saque la masa del refrigerador y extiéndala sobre una superficie enharinada hasta aproximadamente 1 cm. 3 mm de espesor.
Forrarlo con aprox. Un molde para tarta de 20-22 cm de diámetro (preferiblemente con molde desmontable). Presiona también los bordes hacia los lados del molde.
Pinche la base de la masa con un tenedor en varios lugares.
Cubre la masa con papel de horno y rellénala con frijoles secos o arroz (esto evitará que la masa se hinche durante la cocción).
Hornear en horno precalentado a 180°C (ventilador 160°C) durante aprox. Durante 15 minutos.
Retirar del horno, retirar el papel de horno y los pesos y hornear durante aprox. Hornee durante 5 a 10 minutos hasta que la masa esté ligeramente dorada. Dejar enfriar completamente dentro del molde.
Preparación de la crema:
Batir la nata fría con el azúcar glas y el extracto de vainilla hasta que esté montada.
En otro bol, ablanda el mascarpone con un tenedor.
Incorpore con cuidado la crema batida al mascarpone hasta obtener una consistencia ligera y cremosa.
Montaje de la tarta:
Retire la masa enfriada del molde y colóquela en un plato para servir.
Extiende la crema de vainilla y mascarpone de manera uniforme.
Lave las fresas frescas, quíteles los tallos y córtelas por la mitad o en rodajas.
Cubre el pastel con fresas en rodajas al gusto.
Glaseado (opcional): Diluir la mermelada de fresa o de albaricoque con un poco de agua (si queda demasiado espesa). Cepille con cuidado la parte superior de las fresas con un cepillo para darles un bonito brillo.
Refrigeración: Coloque el pastel en el refrigerador durante al menos 1-2 horas para permitir que la crema se asiente y los sabores se fusionen.
Modo de presentación: Puedes decorar con hojas de menta fresca antes de servir.
Este pastel realmente se derrite en la boca gracias a la masa liviana y desmenuzable y al relleno suave y cremoso, y las fresas frescas aportan un agradable sabor afrutado.