¡Uf, qué tarta de queso con frambuesas tan adictiva con 250 g de frambuesas!

Si te apetece una tarta de queso con frambuesas realmente adictiva con 250 g de frambuesas frescas, ¡esta receta es para ti! Es una versión sin horno, así que es fácil de hacer, ¡y el intenso sabor a frambuesas frescas te garantiza ser adictivo!

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Tarta de queso con frambuesas adictiva (sin horno)

Ingredientes:

Para la base:
200 g de galletas de mantequilla (p. ej., Győri Édes Oatflalat, galletas Oreo sin relleno)
80 g de mantequilla derretida
Para la crema:

500 g de mascarpone (o queso crema)
250 ml de nata montada fría
150 g de azúcar glas (ajustar al gusto)
250 g de frambuesas frescas (unas para la nata, otras para la cobertura)
Ralladura de 1 limón
1 cucharada de zumo de limón fresco
10 g de gelatina en polvo
50 ml de agua fría
Preparación:

Prepara la base: Tritura las galletas (es más fácil hacerlo con un robot de cocina). Mézclalas con la mantequilla derretida. Presiona la mezcla de galletas sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, aprox. 100 ml. Para el fondo de un molde desmontable de 20-22 cm de diámetro. Reserva en el frigorífico mientras preparas la crema. Prepara la gelatina: mezcla la gelatina en polvo con el agua fría en un bol pequeño y déjala reposar de 5 a 10 minutos hasta que se hinche.

Para el puré de frambuesa: Pon la mitad de las frambuesas (unos 125 g) en una cacerola con el zumo de limón. Lleva a ebullición, retira del fuego y cuela para retirar las semillas. Deja enfriar un poco el puré de frambuesa.
Prepara la nata: Mezcla el mascarpone (o queso crema) con el azúcar glas y la ralladura de limón hasta obtener una mezcla homogénea.

Calienta la gelatina hinchada en el microondas o a fuego lento hasta que se disuelva por completo (¡no dejes que hierva!). Deja que se enfríe un poco.
Añade una cucharada de nata de mascarpone a la gelatina derretida, mezcla y vierte todo en la nata, mezclando bien.
En otro bol, bate la nata fría hasta que forme picos firmes. Incorpora con cuidado la nata montada a la nata de mascarpone.

Por último, incorpora el puré de frambuesa frío a la nata. Montaje del pastel: Vierte la crema de frambuesa sobre la base de galleta en el molde. Alisa la superficie y decora la parte superior del pastel con las frambuesas frescas restantes (aprox. 125 g).
Refrigeración: Guarda el pastel en el refrigerador durante al menos 4 a 6 horas, pero es mejor refrigerarlo toda la noche para que el glaseado cuaje por completo.

Presentación: Desmolda con cuidado el pastel y sírvelo por rebanadas.
¡Esta tarta de queso con frambuesa te sorprenderá con el intenso sabor a frambuesas frescas y su textura cremosa! ¡Buen provecho! 😊🍰🍓🧀

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