Tortitas de repollo y calabacín

Ingredientes:

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300 g de calabacín rallado en tiras pequeñas
250 g de repollo picado fino
1/4 cucharadita de sal (para marinar el calabacín)
20 g de cebolla verde picada fina
1/6 cucharadita de pimienta negra
1/5 cucharadita de ajo en polvo
1/4 cucharadita de chile en polvo
1/4 cucharadita de sal (para condimentar)
2 huevos batidos
50 g de pan rallado
30 g de maicena
50 g de queso mozzarella rallado
Aceite de cocina para freír
Instrucciones:

  1. Prepara el calabacín:

En un bol grande, mezcla el calabacín rallado con 1/4 cucharadita de sal y déjalo reposar durante 10 minutos. Esto ayuda a extraer el exceso de humedad.
Después de 10 minutos, exprime el exceso de agua del calabacín con las manos o con un paño de cocina limpio. Este paso es crucial para garantizar que las tortitas se mantengan unidas durante la fritura.

  1. Mezcla los ingredientes:

En un bol grande, combina el calabacín escurrido, el repollo finamente picado y la cebolla de verdeo.
Agrega pimienta negra, ajo en polvo, chile en polvo y el 1/4 de cucharadita de sal restante. Mezcla bien para distribuir uniformemente las especias.
Agrega los huevos batidos, el pan rallado, la maicena y el queso mozzarella rallado. Mezcla bien para formar una masa cohesiva.

  1. Forma y fríe las tortitas:

Calienta el aceite de cocina en una sartén a fuego medio. Asegúrate de que el aceite esté lo suficientemente caliente antes de freír dejando caer un pequeño trozo de la masa en el aceite; debe chisporrotear inmediatamente.
Coloca cucharadas de la mezcla en la sartén, aplanando cada una para formar pequeñas hamburguesas o tortitas.
Fríe las hamburguesas hasta que estén doradas por ambos lados, aproximadamente de 3 a 4 minutos por lado. Ajusta el fuego según sea necesario para evitar que se quemen.
Una vez cocidas, transfiere las tortitas a un plato cubierto con toallas de papel para escurrir el exceso de aceite.
Sugerencias para servir:

Sirva estos pasteles calientes con una guarnición de crema agria o yogur griego para mojar.
Acompáñelos con una ensalada fresca o verduras asadas para una comida completa.
Estos pasteles también son un excelente complemento para sándwiches o wraps.
Consejos de cocina:

Control de la humedad: asegúrese de extraer la mayor cantidad posible de humedad del calabacín para evitar que los pasteles se empapen.
Opciones de queso: para obtener un sabor diferente, pruebe usar queso cheddar o feta en lugar de mozzarella.
El tamaño importa: haga los pasteles pequeños y de tamaño uniforme para garantizar una cocción uniforme.
Beneficios nutricionales:

Llenos de verduras: estos pasteles son una excelente manera de incorporar más verduras a su dieta.
Ricos en proteínas: los huevos y el queso agregan una buena fuente de proteínas al plato.
Fibra: tanto el repollo como el calabacín tienen un alto contenido de fibra, lo que ayuda a la digestión.
Información dietética:

Vegetarianos: esta receta es apta para vegetarianos.
Opción sin gluten: usa pan rallado sin gluten para que esta receta no contenga gluten.
Bajo en carbohidratos: sustituye el pan rallado por harina de almendras para obtener una opción con menos carbohidratos.
Consejos de almacenamiento:

Refrigeración: guarda los pasteles que sobren en un recipiente hermético en el refrigerador durante un máximo de 3 días. Vuelve a calentarlos en una sartén o en el horno antes de servir.
Congelación: estos pasteles se pueden congelar hasta por 2 meses. Cúbrelos con papel de pergamino para evitar que se peguen y caliéntalos directamente congelados en un horno precalentado.
Por qué te encantará esta receta:

Fácil de hacer: con ingredientes simples y una preparación sencilla, estos pasteles se preparan rápidamente.
Versátiles: perfectos como plato principal, guarnición o refrigerio.
Para todos los gustos: el queso derretido y las especias sabrosas hacen que estos pasteles sean un éxito tanto entre niños como entre adultos.

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