INGREDIENTES:
- 1,5 tazas (350 g) de yogur;
- 3 cucharadas de azúcar;
- 3 cucharadas de almidón;
- azúcar en polvo para decoración;
- 4 yemas de huevo;
- 4 claras de huevo;
- una pizca de sal;
- Levadura en polvo;
MÉTODO DE COCCIÓN:
1. Como precaución, saca los huevos del frigorífico y déjalos a temperatura ambiente. Separar las yemas de las proteínas.
2. En un bol añadir las yemas de huevo y el azúcar. Revuelva con un batidor durante 5-7 minutos. Agrega el polvo de hornear y el almidón (puedes usar cualquier almidón) y mezcla hasta obtener una consistencia homogénea y sin grumos. Al final agrega el yogur y continúa mezclando. Déjalo reposar unos minutos.
3. Mientras tanto, añade las claras a un bol y bate durante 15-20 minutos hasta que tengas una consistencia esponjosa y aireada con picos rígidos.
4. Añade la mezcla de claras de huevo al bol con las yemas e incorpora lentamente las claras. Es importante no revolver, de lo contrario el bizcocho se hundirá durante el horneado.
5. Cubrir un molde de 16 cm de diámetro (para conseguir un bizcocho alto y esponjoso, coger el molde más pequeño disponible en la cocina) con papel de horno. Debe quedar un exceso de papel de horno para que sus bordes sobresalgan de la forma. Pasar la mezcla a un molde y meter al horno.
6. Hornear en horno precalentado a 180 °C durante 30-35 minutos. Durante el horneado, trate de no abrir la puerta del horno. Pasado el tiempo, sacamos el bizcocho del horno y dejamos enfriar un poco. Retire con cuidado el papel pergamino y transfiéralo a un plato. Espolvorea con azúcar en polvo.
Si sigues los pasos correctamente, el bizcocho quedará alto, aireado y esponjoso, como una nube.
¡Le deseamos un agradable apetito en el círculo de sus seres queridos!