Primero enumeraremos los ingredientes que necesitarás:
4 huevos
1/2 litro de leche
100 gramos de azúcar.
Lo primero que debes hacer es batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea y de consistencia cremosa. Agrega poco a poco la leche y cuando hayas terminado integra todo muy bien. La mezcla debe quedar homogénea y sin grumos.
Para cocinar necesitarás un molde muy resistente al calor, donde primero harás un caramelo para evitar que se pegue la preparación.
Para el caramelo, simplemente agrega de 4 a 6 cucharadas de azúcar, que cocinarás a fuego muy lento hasta que se derrita por completo y tome un color dorado. Encima de ese caramelo puse la mezcla para flan.
Luego, en una cacerola rápida, ponemos 1 cm de agua en el fondo, y colocamos el molde, cubierto con papel de aluminio, a cocinar a fuego lento. Cuando empiece a salir vapor, contamos 4 minutos y apagamos el fuego.
El secreto es no destapar la sartén si aún queda vapor en su interior, ya que ese calor cocinará el flan.
Cuando hayas comprobado que no sale más vapor y que la temperatura ha bajado, retira el recipiente del interior de la sartén y desmolda el flan.
Sugerencias
Un consejo, ¡obviamente no apto para ansiosos!, es dejar enfriar la preparación para obtener una mayor consistencia y que los sabores se integren mejor.
Puedes acompañarlo con 1 (o más) cucharadas de dulce de leche, o crema semi batida, o chocolate derretido. O también puedes juntarlos todos a la vez, si tu intención es hacer de este postre algo muy rico y consistente.
Como veréis es una receta muy sencilla y sobre todo súper expresiva, tanto que ya no os lo pensáis y os animáis a prepararla.