1. Preparar la crema de leche:
– En un cazo combinar la leche, la maicena y 80 g de azúcar.
– Cocine a fuego medio, revolviendo constantemente hasta que la mezcla espese.
– Verter la nata en un bol y colocar en el frigorífico durante 30 minutos para que se enfríe.
2. Preparar la compota de fresas:
– Lavar y cortar 200 g de fresas; colócalas en un cazo con 60 g de azúcar y la mantequilla.
– Cocinar a fuego medio, revolviendo de vez en cuando, hasta que las fresas se derritan y la mezcla se reduzca y caramelice.
– Deje que la compota se enfríe a temperatura ambiente, luego tápela y colóquela en el frigorífico durante 1 hora.
3. Montar el postre:
– Saca la crema de leche del frigorífico y mézclala para que quede suave.
– En vasos de postre o en un bol grande, de crema de leche y luego compota de fresa.
– Decorar con fresas frescas cortadas en rodajas.
Este postre sin horno y sin gelatina es una delicia sencilla pero elegante, perfecta para terminar una comida o para una merienda dulce.
Disfrute de su comida
Delicioso postre casero que no me canso de comer. ¡Sin horno! ¡Sin gelatina!
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