Un truco sencillo para que cualquier orquídea florezca

Hay un truco muy sencillo y efectivo para que una orquídea vuelva a florecer. No requiere ningún fertilizante especial, sino imitar su entorno natural.

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Un truco sencillo para la temperatura
El truco principal para las especies de orquídeas más comunes (como la Phalaenopsis) es asegurarse de que la temperatura baje por la noche.

Cómo hacerlo: Traslada tu orquídea durante unas semanas a un lugar donde la temperatura nocturna sea de 5 a 10 °C más baja que durante el día. Lo ideal es colocarla en un pasillo, en el alféizar de una ventana en una habitación fresca o junto a una ventana abierta (¡pero cuidado con las corrientes de aire!).
Temperatura ideal: La temperatura debería bajar a unos 16-18 °C por la noche, mientras que la temperatura diurna se mantiene en los 20-25 °C habituales.

Por qué funciona: Esta diferencia de temperatura simula la llegada del frío, lo que indica a la orquídea que es hora de formar un nuevo tallo floral.
Otros consejos importantes para la floración:
Luz adecuada: Las orquídeas necesitan luz brillante e indirecta. Si las hojas se oscurecen, no reciben suficiente luz. Si amarillean o se queman, reciben demasiada.
Riego: Riegue solo cuando el sustrato esté casi seco. Lo mejor es sumergir la maceta en agua tibia durante unos minutos y dejar la orquídea en remojo. Luego, deje que drene bien.

Fertilización: Use un fertilizante especial para orquídeas, pero no se exceda. Fertilice solo durante la temporada de crecimiento y en una cantidad menor a la indicada en el envase.
Paciencia: El tallo floral aparecerá en unas pocas semanas y las flores se desarrollarán en unos meses más. ¡La paciencia es clave!
Una combinación de cuidados adecuados y un cambio de temperatura ayudará a que su orquídea brille de nuevo.

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