Tarta de queso sin horno con fresas: una receta ligera, fresca y sin horno

Esta tarta es la definición de un postre de verano perfecto: ligera, increíblemente fresca y sin la necesidad de encender el horno. Con una base crujiente, un relleno cremoso y el vibrante sabor de las fresas frescas, es una receta infalible para cualquier ocasión.

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Ingredientes

Para la base:

  • 200 g de galletas tipo María o Digestive
  • 100 g de mantequilla sin sal, derretida

Para el relleno de queso:

  • 450 g de queso crema (tipo Philadelphia), a temperatura ambiente
  • 1 lata (397 g) de leche condensada
  • 1/4 taza de jugo de limón fresco (aproximadamente 2-3 limones)
  • 2 cucharaditas de gelatina sin sabor en polvo (o 1 sobre de cuajada)
  • 1/4 taza de agua muy caliente

Para la cobertura de fresas:

  • 300 g de fresas frescas
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharadita de jugo de limón

Preparación

  1. Prepara la base: Tritura las galletas hasta obtener migas finas. En un bol, mezcla las migas con la mantequilla derretida. Vierte la mezcla en un molde desmontable de 20-23 cm de diámetro, presionando firmemente con el dorso de una cuchara para formar una base uniforme. Refrigera mientras preparas el relleno.
  2. Prepara el relleno: En un bol grande, bate el queso crema hasta que esté suave y cremoso. Añade la leche condensada y el jugo de limón, batiendo hasta que la mezcla sea homogénea.
  3. En un recipiente pequeño, disuelve la gelatina en polvo en el agua muy caliente, revolviendo hasta que no queden grumos. Viértela lentamente en la mezcla de queso, batiendo continuamente.
  4. Vierte el relleno sobre la base de galletas ya refrigerada. Cubre el molde con film transparente y refrigera por un mínimo de 4 horas, o idealmente toda la noche, hasta que el relleno esté firme.
  5. Prepara la cobertura: Lava, seca y rebana las fresas. En un bol, mezcla las fresas rebanadas con el azúcar y el jugo de limón.
  6. Justo antes de servir, desmolda con cuidado la tarta. Coloca las fresas en la parte superior de la tarta, cubriéndola por completo o formando un patrón.

Sirve la tarta fría. Es perfecta sola, pero también puedes añadir una hojita de menta para decorar y darle un toque de frescura extra.

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